Grandes Expediciones Científicas: el Viaje del Beagle

Durante el siglo XIX el Imperio británico se convirtió en una de las mayores potencias mundiales. La Marina Real era la armada más poderosa que existía, y organizó un gran número de expediciones navales por todo el globo, algunas de ellas con carácter científico. La más famosa de estas expediciones debe su reconocimiento a la presencia de un joven naturalista en su tripulación, cuyas ideas fueron en gran medida influenciadas por el viaje. El naturalista era Charles Darwin, y la expedición, el Segundo viaje del HMS Beagle.

Robert FitzRoy (izquierda) y Charles Darwin (derecha)
Robert FitzRoy (izquierda) y Charles Darwin (derecha).

La expedición se desarrolló entre diciembre de 1831 y octubre de 1836, tiempo en el que la tripulación circunnavegó la Tierra. El viaje se desarrolló a bordo del bergantín HMS Beagle, que ya había realizado otra expedición a las costas sudamericanas. Comandada por el capitán Robert FitzRoy, los objetivos principales de la expedición eran la cartografía de la parte meridional de Sudamérica, la determinación de la longitud geográfica de varias localizaciones y la toma de datos meteorológicos y mareales. Adicionalmente, FitzRoy consideró incorporar a la expedición a un geólogo y naturalista para realizar estudios en las zonas visitadas en una posición no remunerada. Aunque el cirujano de la embarcación ya contaba con conocimientos de las materias, se propuso a Darwin para el puesto, y éste aceptó. Para que se formara en la materia, el capitán le entregó dos volúmenes del libro Principios de Geología, del geólogo escocés Charles Lyell, en distintas etapas del viaje. Este libro se convertiría en su principal referencia durante la expedición, aunque a medida que ésta avanzaba Darwin comenzó a alejarse de algunas de sus ideas.

Para llevar a cabo las diversas mediciones requeridas, el Beagle contaba con gran cantidad de instrumentos: entre ellos se encontraban cinco barómetros especiales denominados “sympiesometers” en inglés, que a diferencia de otros anteriores no empleaban mercurio, y 22 cronómetros, destinados a la medida de longitudes geográficas en diversos puntos del planeta. Los cronómetros, instrumentos imprescindibles en esta expedición, disponían de una cabina propia de acceso restringido, en la que se encontraban en condiciones óptimas de aislamiento para un correcto funcionamiento y mínima perturbación. La mitad de estos instrumentos dejó de funcionar correctamente durante el viaje, pero los que quedaban permitieron determinar longitudes con precisión: tras 5 años de viaje, el error temporal acumulado fue de 33 s, todo un logro para la época. Adicionalmente, el Beagle fue reacondicionado para la expedición, elevándose 20 cm la cubierta e incorporándose uno de los primeros pararrayos embarcados.

Recorrido simplificado del segundo viaje del Beagle. Autor: Sémhur
Recorrido simplificado del segundo viaje del Beagle (para visualizar un recorrido detallado, ver este vídeo). Autor: Sémhur (Wikimedia Commons)

El Beagle zarpó del puerto de Plymouth el 27 de diciembre de 1831. Tras una parada sin desembarcar junto a Tenerife, la expedición se detuvo en varios archipiélagos atlánticos: Cabo Verde (donde se hicieron las primeras mediciones), San Pedro y San Pablo y Fernando de Noronha. La expedición llegó a las costas de Brasil en febrero de 1832 y permaneció en ese país hasta julio de ese año, cuando partió hacia el sur. Durante los casi dos años siguientes, el Beagle permaneció en las costas de Argentina y Uruguay, desde las que se realizaron varias expediciones tierra adentro. También se visitaron en dos ocasiones Tierra del Fuego y las Malvinas, recientemente ocupadas por los británicos.

Esqueleto de Toxodon, un mamífero extinto de Sudamérica cuyos primeros restos fueron descubiertos por Darwin. Autor: "WereSpielChequers"
Esqueleto de Toxodon, un mamífero extinto de Sudamérica cuyos primeros restos fueron descubiertos por Darwin. Autor: WereSpielChequers (Wikimedia Commons)

Mientras las labores habituales de cartografía eran desempañadas en este periodo, Darwin estudió la geología de la región y recolectó una gran cantidad de fósiles de mamíferos (algunos de ellos representaban nuevas especies para la ciencia). Aparte de los trabajos científicos, en estos dos años se realizaron actividades adicionales: Fitzroy compró una goleta en la primera visita a las Malvinas, a la que llamó Adventure, para que ayudara en la exploración de las costas, aunque tuvo que venderla más tarde. En la segunda visita a este archipiélago la tripulación ayudó a reprimir una revuelta encabezada por gauchos. En Tierra del Fuego, por otro lado, se liberaron varios nativos, que habían sido capturados en una expedición anterior del Beagle, para ejercer de misioneros; esta empresa no tuvo éxito, ya que estos misioneros acabaron volviendo a adoptar sus costumbres, como pudieron comprobar los miembros de la expedición en su segunda visia a la zona.

En junio de 1834, tras atravesar el estrecho de Magallanes, la expedición se drigió hacia el norte, siguiendo la costa pacífica sudamericana y visitando las islas cercanas, como Chiloé o el archipiélago de los Chonos, desde donde se presenció la erupción del volcán Osorno. Más tarde, estando en Valdivia, la expedición fue testigo de un gran terremoto. Darwin, por otro lado, realizó dos viajes hacia los Andes, en los que encontró conchas y bosques fosilizados cuyos restos recolectó y llevó al barco. En septiembre de 1835 el Beagle pasó por Lima, pero no pudo atracar debido a una insurrección en la ciudad, por lo que siguió hacia el norte, en dirección a las Islas Galápagos.

Mapa de las Islas Galápagos realizado a partir del trabajo de la expedición. Autores: Robert FitzRoy y otros oficiales del Beagle
Mapa de las Islas Galápagos realizado a partir del trabajo de la expedición. Autores: Robert FitzRoy y otros oficiales del Beagle

La expedición estuvo en el archipiélago de las Galápagosa algo más de un mes, cartografiando las costas de las islas. Durante este tiempo, Darwin realizó numerosas incursiones en las que estudió las caracteristicas del terreno y la fauna y flora locales. Allí observó que algunas especies de tortugas y aves variaban en forma de una isla a otra; aunque por entonces Darwin no apoyaba la idea de la evolución de las especies (en concordancia su referencia principal, Principios de Geología, que defendía la creación periódica de especies casi inmutables que sustituían a otras), sí notó que las diferencias entre las aves de diferentes islas podían atribuirse a los diversos entornos que éstas habitaban.

Tras la estancia en Galápagos, el Beagle puso rumbo al oeste, pasando por las Islas Tuamotu, Tahití, Nueva Zelanda y Australia, lugares en los que hubo contacto con los nativos y misioneros locales. Ya en el Océano Índico, la expedición hizo un estudio geológico de un atolón en las Islas Cocos, y pasó por Mauricio antes de llegar a Ciudad del Cabo en mayo de 1836. En la ciudad sudafricana Darwin tuvo un encuentro con el astrónomo John Herschel, que influenció al naturalista en sus ideas sobre la evolución. Tras partir de Ciudad del Cabo la expedición pasó por Santa Elena y Ascensión, y para comprobar algunos datos de longitud, se desvió hacia Brasil. En agosto de 1836 el Beagle puso por fin rumbo a Inglaterra, haciendo una breve escala en las Azores antes de llegar a Cornualles en octubre de ese año.

La segunda expedición del Beagle consiguió sus propósitos principales: por un lado, pudo cartografiar gran parte de la costa sudamericana; por otro, logró establecer la primera red global de puntos de referencia para establecer longitudes geográficas. No obstante, la expedición es más recordada por el impulso que dio a Charles Darwin en su carrera científica. Las colecciones y escritos que Darwin fue enviando a Inglaterra durante el viaje sirvieron para granjearle una fama en los círculos científicos incluso antes de que éste concluyera. Varios especímenes de las colecciones sirvieron para describir nuevas especies animales, tanto vivas como extintas. Además, su relato sobre la expedición fue incluido en un volumen de la narrativa de los viajes del Beagle, que también incluía las vivencias de varios comandantes de la nave; el libro de Darwin, sin embargo, adquirió mayor fama, y pocos años después ya era publicado de forma independiente, bajo el nombre El Viaje del Beagle.

Pinzones de Darwin, habitantes de las Galápagos. Darwin comenzó a sospechar de su origen común tras su visita a las islas. Autor: John Gould
Pinzones de Darwin, habitantes de las Galápagos. Darwin comenzó a sospechar de su origen común tiempo después de su visita a las islas. Autor: John Gould

A lo largo de la expedición Darwin fue elaborando varias teorías relativas a la geología (como la formación de atolones o el levantamiento de la Patagonia) y la biología (sobre todo respecto a la fauna de las islas), ideas en las que también trabajó tras llegar a Inglaterra junto con otros científicos. Las experiencias y colecciones del viaje, especialmente las relativas a las Galápagos, sirvieron para establecer las bases de su teoría evolutiva: al comienzo de la expedición, Darwin pensaba que las especies se generaban y permanecían sujetas a variaciones mínimas (como las que se veían en islas) antes de ser sustituidas por otras; sin embargo, más tarde comenzó a dudar acerca sus ideas originales y a pensar que las especies podían cambiar en el tiempo. Estos conceptos permitieron desarrollar la teoría de la evolución por selección natural, que tendría una gran importancia en las décadas venideras; así pues, la segunda expedición de Beagle no solo logró alcanzar sus objetivos principales, sino que permitió el desarrollo de una de las teorías científicas más influyentes de su época.

Fuente: The Voyage of the Beagle (Charles Darwin)

Imagen de portada: El Beagle en Tierra del Fuego e indígenas yaganes. Autor: Conrad Martens

Otras Grandes Expediciones: Malaspina

Diego Ortega

Diego Ortega

Dirección en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".
Diego Ortega

Diego Ortega

Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".