Grandes Expediciones Científicas: la Expedición Malaspina

A lo largo de los últimos siglos, numerosas expediciones han sido llevadas a cabo para ampliar nuestro conocimiento científico del mundo. En Empíricamente Cierto queremos relatar algunas de ellas, naciendo de esta manera la serie Grandes Expediciones Científicas. Al cubrir estas expediciones, los artículos se centrarán en el itinerario y los avances científicos que realizaron; si bien estos viajes tenían a menudo otros propósitos (en general de carácter político o militar), éstos no se comentarán en gran profundidad.

La primera de estas grandes expediciones que trataremos es el Viaje científico y político alrededor del mundo, más conocido como Expedición Malaspina en honor a su organizador, Alessandro Malaspina. Esta expedición, que se desarrolló entre 1789 y 1794, tenía por objetivo recolectar información científica, así como aspectos políticos, económicos y sociales de los territorios visitados. Gran parte de la expedición transcurrió en las posesiones españolas en el Pacífico, de manera que mucha de la información recolectada tenía como fin una administración más eficaz de dichos territorios, en acorde con el pensamiento racional de la época y las propias ideas de Malaspina.

Alessandro Malaspina (izquierda) y José de Guerra y Bustamante (derecha). Fuente:Wikimedia Commons
Alessandro Malaspina (izquierda) y José de Guerra y Bustamante (derecha). Fuente:Wikimedia Commons

La expedición estuvo comandada por Alessandro Malaspina, de origen toscano, y José de Bustamante y Guerra, ambos capitanes de navío de la Marina Real Española. Junto con ellos viajaron varios oficiales de la Marina, naturalistas, cartógrafos y pintores, así como el resto de tripulantes. La tripulación no fue siempre la misma, y contó con incorporaciones posteriores, deserciones y escisiones, e incluso algunas muertes. Todos ellos viajaron a bordo de dos corbetas, diseñadas y construidas específicamente para este viaje: la Descubierta, cuyo capitán era Malaspina, y la Atrevida, mandada por Bustamante. Los nombres de las naves fueron otorgados en honor a los navíos de James Cook, Discovery y Resolution; en cierta medida, la expedición estaba inspirada por las que éste realizó.

Para llevar a cabo su labor científica, la expedición contaba con una gran cantidad de instrumentos de medición y observación. Muchos fueron proporcionados por el observatorio de Cádiz, pero al no ser considerados adecuados, otros fueron encargados de Francia e Inglaterra. Al igual que algunos miembros de la expedición, no todos los instrumentos llegaron a tiempo para el día de partida, pero pudieron ser embarcados en una etapa posterior. A su vez, una ingente cantidad de libros y documentos sobre diversas materias fue recolectada para el viaje; esta colección se iría ampliando a medida que la expedición progresaba.

Ruta seguida por la Descubierta y al Atrevida en la Expedición Malaspina. Autor: Pozitron (Wikimedia Commons)
Ruta seguida por la Descubierta y al Atrevida en la expedición. Autor: Pozitron (Wikimedia Commons). Imagen en mayor resolución

Tras varios meses de planificación y preparación, las naves partieron de Cádiz a finales de julio de 1789. Poco después fondearon en Canarias, cruzaron el Atlántico y llegaron a Montevideo, desde donde se hizo una visita a Buenos Aires. La ruta continuó por la costa americana, primero por el Atlántico (pasando por la costa patagónica y las Malvinas) hasta el Cabo de Hornos y luego por el Pacífico, alternando las costas continentales y las islas cercanas. Normalmente las dos corbetas iban juntas, pero en ocasiones se separaban para cubrir más terreno. La expedición recorrió las costas del Virreinato del Perú y el de Nueva Granada, haciendo paradas de larga duración en Valparaíso, Callao y Guayaquil (combinadas con viajes tierra adentro) y otras más breves, antes de llegar al Virreinato de Nueva España y fondear en Acapulco en la primavera de 1791 .

Glaciar Malaspina, en el sur de Alaska, visitado por la expedición. Fuente: NASA
Glaciar Malaspina, en el sur de Alaska, visitado por la expedición. Fuente: NASA

En Acapulco los instrumentos faltantes llegaron a los barcos, al igual que algunos tripulantes y una nueva orden: cambiar el rumbo de la expedición hacia Alaska para encontrar el paso del Noroeste. Mientras algunos miembros de la expedición se quedaron en México desempeñando una labor científica, el resto partió hacia el norte. La travesía llegó a la costa sur de Alaska, aunque no tuvo éxito en su propósito. Al regresar las naves hicieron escala en varios puntos de la costa norteamericana, incluida la isla de Nutka (cerca de Vancouver). Al volver a Acapulco, se encargó a la expedición volver a esa zona para cartografiarla; se decidió separar a una pequeña parte de la tripulación para esta empresa, realizada a bordo de dos embarcaciones menores (llamadas Sutil y Mexicana). Mientras, el resto de la expedición partía hacia el otro lado del Pacífico en invierno de 1791-92.

Tras semanas de travesía oceánica, la expedición llegó a las Islas Marianas, y posteriormente a Filipinas. Allí permaneció varios meses, aunque la Atrevida hizo un viaje a las costas de China (concretamente a Cantón y Macao). Tras partir de Filipinas a finales de 1792, la expedición visitó Fidji, Nueva Zelanda, Australia (en concreto, la nueva colonia de Sydney) y la isla de Vavao (Tonga), antes de regresar a América. A mediados de 1793 las naves llegaron a Callao, y realizaron la ruta inversa a la de ida para volver a España, llegando a Cádiz en septiembre de 1794.

Dibujo de un ave en Montevideo realizado en la expedición. Autor: José del Pozo
Dibujo de un ave en Montevideo realizado en la expedición. Autor: José del Pozo

Tras cinco años de viaje, la expedición regresó con una enorme cantidad de información científica recogida a lo largo de la ruta, perteneciente a numerosos campos. Esta inormación incluía mediciones cartográficas (suficientes para generar 79 cartas náuticas, otras muchas terrestres e incluso estudios para crear un canal en Panamá), observaciones astronómicas, datos meteorológicos, de declinación magnética y gravedad (estos últimos destinados a determinar la forma de la Tierra), estudios etnográficos, biológicos y médicos (entre ellos, un tratado para tratar el escorbuto) y colecciones de plantas, animales y rocas, así como numerosos dibujos y grabados. Junto a la información científica se encontraban la crónica de la expedición e informes políticos de las zonas visitadas. Todos estos datos fueron procesados durante los meses siguientes al fin de la expedición, con el objetivo de pubicar seis grandes volúmenes dedicados a diversos campos, un atlas y estudios adicionales de historia natural.

Por desgracia, ninguno de los muchos logros de la expedición Malaspina pudo salir a la luz hasta muchos años después de que ésta concluyera. Cuando llegó a España, el ambiente ilustrado en el que se había engendrado la expedición se había visto resentido a partir de los acontecimientos de la Revolución Francesa, y muchas de las conclusiones políticas de Malaspina tras su viaje (que incluían proporcionar más autonomía a los territorios americanos) fueron rechazadas. Por otra parte, Malaspina planeó una conspiración contra el valido Manuel Godoy que fue frustrada, lo que le valió su encarcelamiento y caída en desgracia. Esto también impidió la publicación de cualquier resultado de la expedición.

Durante el proceso de Malaspina se planteó eliminar todo el material de la expedición; sin embargo, la mayor parte pudo ser salvado y permaneció archivado en Madrid, mientras que la colección del botánico Luis Neé (miembro de la expedición) fue entregada al Real Jardín Botánico. Unas 34 cartas náuticas y datos astronómicos fueron publicados tras la muerte de Malaspina, pero de manera anónima. Hubo que esperar hasta 1885 para que el material archivado saliera a la luz, cuando el historiador y miembro de la Marina Pedro Novo y Colson lo redescubrió y publicó. En épocas más recientes la expedición Malaspina ha ido ganando reconocimiento, e incluso una expedición oceanográfica llevada a cabo entre 2010 y 2011 tiene el mismo nombre en su honor. Finalmente, hoy en día podemos apreciar la magnitud de esta expedición, y cómo pudo haber contribuido en gran medida al conocimiento científico de su época.

Experimento con péndulo para realizar mediciones de gravedad. En el Centro Bustamante y a la derecha Malaspina. Fuente:Museo Naval
Experimento con péndulo para realizar mediciones de gravedad. Malaspina se encuentra a la derecha de la imagen, y Bustamante en el centro. Fuente:Museo Naval

Fuentes: Alejandro Malaspina: La América Imposible (Dario Manfredi, versión en pdf en inglés), Las corbetas del Rey (Andrés Galera, versión en pdf), Sociedad Geográfica Española

Imagen de portada: Las corbetas Descubierta y Atrevida en la isla de Vavao (Pacífico Sur), recibidas por los nativos. Autor: Fernando Brambila

Diego Ortega

Diego Ortega

Dirección en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".
Diego Ortega

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Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".