Empíricamente Cierto en Toulouse – Parte II

En una serie de artículos Diego Ortega, miembro de Empíricamente Cierto, relata su experiencia en Toulouse, donde asistió a una escuela de verano de temática espacial.

Las dos primeras semanas de la escuela de verano CVA 2017 fueron intensas. Tal y como se describía en el artículo anterior, asistí a lecciones, visité instalaciones de empresas del sector espacial y realicé varias actividades. Este artículo, a modo de continuación, cubrirá las dos últimas semanas del curso, así como una serie de comentarios y opiniones sobre éste.

Durante las dos últimas semanas de la escuela de verano el número de lecciones que tuvimos fue menor. Impartidas por las mañanas, éstas versaban sobre temas como los futuros modelos de lanzadores, los subsistemas que componen los satélites o las actividades de la empresa Telespazio. Como en semanas anteriores, dos de estas lecciones merecen especial mención. Carsten Wiedermann, de la Universidad Técnica de Brunswick (TU Braunschweig), ofreció una interesante conferencia acerca de la basura espacial en la que mostraba los diversos catálogos y modelos que existen sobre objetos peligrosos. Juan de Dalmau, miembro de la ESA y CVA, habló sobre la gestión de riesgos y crisis, haciendo especial énfasis en la necesidad realizar adecuadamente comunicados y conferencias de prensa; incluso aplicamos estos conceptos en un caso práctico, en el que aprendimos diversas técnicas de comunicación.

Estela dejada por un cohete en el evento C'Space Day.
Estela dejada por un cohete en el evento C’Space Day.

Respecto a las visitas a empresas y centros de investigación, dos fueron realizadas durante la tercera semana. En Airbus Defence&Space pudimos observar brevemente una sala limpia, donde se ensamblaban varios satélites. En ONERA, el profesor Casalis y Jerome Anthoine (ambos investigadores del centro, y presentados en el artículo anterior) hicieron de guías por las instalaciones, donde vimos diversos bancos de ensayo de motores cohete. Allí, tres afortunados compañeros tuvieron la oportunidad de presenciar un ensayo de un motor, mientras los demás nos conformamos con una retransmisión en directo que falló en el momento menos indicado. Durante la misma semana también asistimos a una recepción en el ayuntamiento de Toulouse, así como al evento C’Space Day, una competición estudiantil internacional de lanzamiento de cohetes realizada en un campo militar de la localidad de Ger (cerca de las ciudades de Tarbes y Lourdes). Allí nos fueron presentados algunos proyectos y presenciamos varios lanzamientos, siempre con el riesgo de ser cancelados por la constante amenaza de lluvia.

Aterrizaje vertical del lanzador Falcon 9. Fuente: SpaceX.
Aterrizaje vertical del lanzador Falcon 9. Fuente: SpaceX.

Durante la segunda mitad de la escuela, a diferencia de las semanas anteriores, dedicamos más tiempo a los proyectos a los que fuimos asignados al comienzo del curso. El proyecto al que me dediqué, junto con otros 7 compañeros, estaba enfocado al diseño preliminar de una etapa reutilizable de un vehículo lanzador. Tras la era de los transbordadores espaciales, el uso de lanzadores reutilizables se extiende nuevamente en el ámbito espacial, debido a los menores costes que supuestamente implican estos sistemas. El desarrollo de estos vehículos está encabezado por empresas privadas del sector, como SpaceX o Blue Origin, que diseñan lanzadores de despegue y aterrizaje vertical, aunque las agencias espaciales también trabajan en sus propios diseños. Nuestro trabajo consistía en el cálculo y estimación de diversos parámetros relativos a la trayectoria, la masa y los sistemas de estabilización, control y aterrizaje de un demostrador a pequeña escala. La misión de este demostrador, de unos 50 kg (sin propulsante), sería alcanzar una altura de 5 km, y tras una fase de descenso debería aterrizar verticalmente. El proyecto estaba enmarcado dentro del programa PERSEUS, dirigido por miembros de la agencia espacial francesa (CNES).

Los miembros del equipo trabajamos duramente, especialmente durante la última semana, pero debido al reducido tiempo del que disponíamos, la falta de experiencia en proyectos de este tipo y la ausencia de supervisión los resultados que obtuvimos no fueron muy detallados. Tras días de arduo trabajo, en la última jornada del curso tuvimos que presentar dichos resultados frente a un jurado, compuesto por miembros de universidades, empresas y centros de investigación asociados a CVA. Cada equipo (cuatro en total) presentaba el proyecto que había desarrollado, mientras el jurado hacía preguntas y comentarios al respecto. Finalmente, tras las presentaciones, llegó el momento de la clausura: el profesor Gourinat dio un último discurso acerca del pasado y futuro de la aventura espacial, haciendo hincapié en la influencia del arte y la literatura en este ámbito; a continuación, los organizadores de CVA e ISAE-Supaero escucharon nuestros comentarios acerca del curso, y más tarde llegó el momento de repartir certificados, hacer fotos y compartir una última cena. De esta manera, la escuela de verano había terminado.

Participantes, organizadores y miembros del jurado de la escuela de verano en el acto de clausura. Fuente: CVA
Participantes, organizadores y miembros del jurado de la escuela de verano en el acto de clausura. Fuente: CVA.

La escuela de verano fue una gran oportunidad para aprender acerca del ámbito espacial y la industria relacionada. Es una experiencia recomendable para estudiantes de ingeniería interesados en este campo, ya que se pueden conocer las distintas facetas de éste. Sin embargo, al no profundizar demasiado en el contenido ni enfocarlo a un ámbito profesional, este curso no es tan adecuado para jóvenes profesionales del sector. Aquellos ingenieros que fueron a la escuela de verano esperaban un curso más técnico, enfocado exclusivamente a vehículos lanzadores y la industria del transporte espacial, y acabaron algo decepcionados con lo que encontraron. Por otra parte, si bien todos disfrutamos del tiempo pasado en Toulouse, existían ciertos aspectos mejorables respecto al curso: lecciones impartidas sin interés, visitas a empresas o centros de investigación con poco que ver, detalles de la organización mal planteados… La mayoría de nuestras opiniones fueron comentadas a los organizadores del curso y los representantes de CVA, con el objetivo de mejorar la escuela en futuras ediciones.

No obstante, no quisiera acabar el artículo en una nota negativa. Debo repetir que la escuela de verano fue una fantástica experiencia, y no solo debido a los contenidos aprendidos o a las actvidades realizadas. Uno de los objetivos de este tipo de cursos es que los participantes conozcan a otras personas de distinta condición pero pertenecientes al mismo ámbito, lo que permite crear una tupida red de contactos a nivel profesional y personal. La escuela de verano logró este propósito, ya que aquellos que asistimos conseguimos formar un grupo sólido y establecer fuertes contactos que, con suerte, permanecerán en el tiempo. Cuando nos reunimos con miembros de otras ediciones de la escuela pudimos observar que la gente que se conoció hacía años seguía manteniendo los lazos de amistad a pesar del tiempo y la distancia. Por lo tanto, es posible permanecer optimistas al pensar en la unión de este grupo a largo plazo, todo ello gracias a un interés común por la ciencia y la tecnología.

Parte I

Foto de portada: Cohete construido por estudiantes de ISAE-Supaero para la competición C’Space Day, a la que asistieron los participantes de la escuela de verano CVA.

Diego Ortega

Diego Ortega

Dirección en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".
Diego Ortega

Diego Ortega

Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".