Empíricamente Cierto en Toulouse – Parte I

En una serie de artículos Diego Ortega, miembro de Empíricamente Cierto, relata su experiencia en Toulouse, donde asistió a una escuela de verano de temática espacial.

Toulouse es considerada la capital de la industria aeroespacial de Francia. Un gran número de empresas del sector cuentan con instalaciones en la ciudad y su área metropolitana, siendo la más conocida Airbus, cuya sede se encuentra en la zona. A su vez, existe una intensa actividad investigadora llevada a cabo por diversas entidades gubernamentales, entre ellas la agencia espacial francesa (CNES). La ciudad también cuenta con dos escuelas de ingeniería aeronáutica, ENAC y la prestigiosa ISAE-Supaero, que representan al sector en el ámbito universitario. Para un estudiante de ingeniería aeroespacial como yo, conocer este complejo entorno es algo emocionante y enriquecedor, y cualquier oportunidad para visitarlo es bienvenida.

Logo de la asociación CVA, organizadora de la escuela de verano
Logo de la asociación CVA, organizadora de la escuela de verano

Dicha oportunidad llegó este año, cuando descubrí la escuela de verano que organizaba la organización CVA en Toulouse. CVA, o “Communauté des Villes Ariane”, es una asociación de ciudades europeas que cuentan con industria relacionada con el espacio y la familia de lanzadores Ariane. Su objetivo es divulgar acerca de las actividades del sector espacial y promover la cooperación entre empresas y ciudades, entre otros fines. CVA organiza también diversas actividades educativas para promover el interés por el sector espacial, entre las que se encuentra la escuela de verano. Este evento se celebra cada año en una ciudad diferente de entre las que componen la asociación, siendo 2017 el turno de Toulouse. La escuela ISAE-Supaero alojaría a los participantes durante el mes de julio, y organizaría actividades en relación con el tema principal, “El futuro del transporte espacial”. Para conocer Toulouse y ampliar mi formación en el ámbito espacial, decidí apuntarme. Más tarde superé el proceso de selección y fui admitido. A comienzos del mes de julio me dirigí a Toulouse, listo para comenzar.

Durante los primeros dos días empecé a conocer al resto de participantes, una mezcla de estudiantes y jóvenes ingenieros procedentes de España, Francia, Italia y Alemania. Más tarde tuvo lugar la inauguración oficial del curso. Oímos discursos de representantes de ISAE-Supaero, la ciudad de Toulouse, CVA y la ESA, este último dado por Jean-Jacques Dordain, ex-presidente de la agencia. Después, cada participante fue asignado a uno de cuatro proyectos, relacionados con el diseño preliminar de sistemas de lanzamiento espaciales. Yo fui asignado a un proyecto dedicado al diseño de una etapa de un lanzador reutilizable, similar a los desarrollados actualmente por empresas como Space X y Blue Origin pero a pequeña escala.

Conferencia del astronauta Philippe Perrin en ISAE-Supaero.
Conferencia del astronauta Philippe Perrin en ISAE-Supaero.

A lo largo del curso asistimos a un gran número de lecciones magistrales, que versaban sobre diversos temas relacionados con el espacio y eran impartidas por profesionales del sector. Durante la primera semana las lecciones estaban centradas en general en principios de la mecánica clásica aplicados a lanzadores y los sistemas de propulsión espacial. Jerome Anthoine, investigador en la entidad gubernamental ONERA, habló sobre propulsión híbrida; Uwe Apel, profesor en la Universidad de Bremen, explicó los sistemas de propulsión líquida; y Geraldine Naja, jefa del departamento de política industrial y auditorías de la ESA, dio interesantes datos sobre la agencia. En esa semana también asistimos a una conferencia impartida por Philippe Perrin, astronauta francés que habló de su entrenamiento y experiencia en el espacio.

Las lecciones de la segunda semana trajeron consigo nuevos temas, como el diseño de lanzadores para microsatélites, lanzadores aéreos o la historia del programa Vega. De entre las dos más destacables, una fue impartida por Yves Gourinat, un apasionado profesor de ISAE-Supaero que fue entrenado para ser tripulante de la nave Soyuz. En su lección, Gourinat habló sobre la historia de la carrera espacial y la importancia de la innovación en el futuro de la exploración del espacio. La otra fue dada por Charlotte Beskow, ingeniera de la ESA que relató su experiencia como miembro del programa ATV (Vehículo de Transferencia Automatizado). Con ella aprendimos importantes lecciones acerca de la organización y desarrollo de los programas espaciales.

El profesor Yves Gourinat muestra las instalaciones del Instituto Clément Ader. Al fondo a la derecha, el autor del artículo
El profesor Yves Gourinat muestra las instalaciones del Instituto Clément Ader. Al fondo a la derecha, el autor del artículo. Foto tomada por Claire Kaufeler

Durante la segunda semana también comenzamos un nuevo tipo de actividad: las visitas a empresas y centros de investigación. Éstas incluían una presentación de la compañía o del centro en una sala de conferencias y un breve paseo por el lugar. Visitamos las instalaciones de Thales-Alenia Space, el mayor fabricante de satélites en Europa, donde pudimos entrar en la sala limpia, en la que se ensamblaban componentes de satélites. Otro día accedimos a algunos laboratorios de CNES, aunque no se nos mostró demasiado. Por último, durante esa semana vistamos el Instituto Clément Ader (ICA), un centro de investigación donde el profesor Gourinat fue nuestro guía. Allí observamos numerosas salas y máquinas de ensayos, e incluso pudimos contemplar un superordenador empleado para simulaciones computacionales. Excepto en el ICA, en general se percibía cierto recelo a mostrar las instalaciones, lo que hacía las visitas algo anodinas.

Lanzamiento de un cohete de agua.
Lanzamiento de un cohete de agua.

Junto con las lecciones y las visitas pudimos realizar actividades de carácter más lúdico. La primera semana del curso concluyó con un taller de cohetes de agua, pequeños artefactos que permiten ver fácilmente los principios del funcionamiento de vehículos lanzadores. Bajo la tutela del profesor Apel, Jerome Anthoine y Grégoire Casalis (profesor en ISAE-Supaero e investigador en ONERA), un total de 10 cohetes fueron construidos y lanzados, algunos con más éxito que otros.

Durante la segunda semana, los profesores Gourinat y Casalis nos ofrecieron un concierto de flauta y órgano. También tuvo lugar una reunión de antiguos alumnos de la escuela de verano, con los que visitamos los dos museos de temática aeroespacial de Toulouse: Cité de l’espace y Aeroscopia. Cité de l’espace es un museo al aire libre dedicado al espacio, que cuenta con una maqueta a escala casi real del lanzador Ariane 5 y otra de la esatción espacial rusa MIR, así como satélites, partes de lanzadores, etc. Fuimos acompañados del profesor Gourinat, que hizo de guía y nos proporcionó gran cantidad de datos y curiosidades. Por otra parte, Aeroscopia es un museo dedicado a la aviación, que cuenta con un gran número de aeronaves de todos los tamaños, configuraciones y épocas: avionetas, cazas, aviones de transporte civil y militar, e incluso dos ejemplares del Concorde.

Participantes de la escuela de verano CVA en Cité de l'espace, con el modelo del lanzador Ariane 5 detrás
Participantes de la escuela de verano CVA en Cité de l’espace, con el modelo del lanzador Ariane 5 detrás. Foto tomada por Claire Kaufeler

Las dos primeras semanas de la escuela de verano fueron memorables, llenas de grandes experiencias. Las dos siguientes también estuvieron llenas de aventuras, lecciones y trabajo. Sin embargo, el resto de esta historia será relatada en otro episodio. ¡Nos vemos en el siguiente artículo!

Parte II

Foto de portada: El autor del artículo (inferior derecha) en Cité de l’espace. Foto tomada por Arturo del Castillo

Diego Ortega

Diego Ortega

Dirección en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".
Diego Ortega

Diego Ortega

Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".