Cuando hicimos del sol un frigorífico

Podemos describir el siguiente invento del ser humano como el “frigorífico low cost” ya que esta formado simplemente por arcilla y enfría el agua con energía solar. Estamos hablando de algo muy común en España y es el botijo. Esta invención es bastante antigua, se cree que puede provenir del Neolítico, pero lo que si es seguro que las culturas celtíberas lo usaban hace 3500 años, ya que se han encontrado restos en el yacimiento arqueológico de Puntarron Chico en Murcia. Desde entonces, el botijo solo ha evolucionado en la arcilla empleada en su fabricación y que depende de la que hay en cada zona, por eso los botijos tienen diferentes colores, pero eso si, su finalidad es la misma.

Botijos
Botijos de varios colores por la variación de la arcilla. Fuente: Repsol

Es curioso como un invento tan “sencillo” como el botijo no haya sido desarrollado por muchas más culturas a lo largo de la historia, incluso ahora muchos países siguen sin disfrutar de dicha maravilla. Pero no nos las demos de listos, no hemos sabido como funcionaba dicha “maravilla” hasta hace apenas 20 años, en 1995, cuando un grupo de científicos de  la Universidad Politécnica de Madrid formuló el funcionamiento del proceso:

funcionamiento del botijo
Esquema gráfico sobre la sudación del agua. Fuente: cosasdearquitectos.com

1.- El agua, cuanto más caliente está, más energía cinética tienen sus moleculas (más rápido se mueven).

2.- Dicha energía cinética permite a las moléculas de agua traspasar la arcilla por sus poros, pudiendo llegar a la superficie exterior del botijo.

3.- En dicha superficie, estas moléculas saltan al exterior en forma de vapor, es decir, se evaporan.

4.- Para que se produzca esta evaporación, es necesaria energía, que estas gotas extraen del agua del interior del botijo, reduciendo su energía interna y, por tanto, enfriándose.

El mecanismo es sencillo pero intervienen muchos factores como la humedad del ambiente, que es muy importante debido a que influye directamente en la cantidad de agua que se evapora en la superficie, por tanto, huelga preguntarse: ¿si estuviera en un ambiente húmedo también se llevaría el vapor? la respuesta es no, ya que dentro del botijo hay mucha humedad y si en el exterior ocurriera lo mismo, lo que tendríamos sería un equilibrio por lo que el agua dejaría de enfriarse. También hay otros factores como la temperatura del exterior ya que acelera la evaporación del agua en el exterior del botijo y, claramente, la superficie del botijo, que ha de estar limpia, sin ningún tipo de recubrimiento o imprimación ya que como se ha explicado anteriormente, la porosidad del botijo es requisito esencial.

Por eso, queridos lectores, algo tan sencillo de fabricar está teniendo tanta repercusión en la humanidad, ya que este proceso de enfriamiento es conocido como “efecto botijo” y ya se está empezando a implementar en una gran variedad de campos tales como la arquitectura, la conservación de alimentos o, incluso el aire acondicionado. Así que a partir de ahora no menospreciéis los botijos, ya que han salvado a una gran inmensidad de culturas de morir deshidratadas y en el futuro ayudara a disminuir la temperatura de casas, alimentos, etc. Y aún nos sigue refrescando en estos calurosos días de verano.

Fuentes: tiempo.com, Xataka Cienca

Pablo Sanguino
Contacto:

Pablo Sanguino

Colaborador en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería de Materiales. Me gusta coleccionar camisetas de fútbol y, de paso, escribir curiosidades. Pasaba por aquí y me quedé. "El presente es de ustedes, pero el futuro, por el que tanto he trabajado, me pertenece" —Nikola Tesla.
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