Imhotep: el erudito que se convirtió en dios

Pocas personas han alcanzado tras fallecer un estatus divino, especialmente si están relacionadas con la ciencia. Sin embargo, en los albores de la Historia un científico gozó de tal admiración que mucho después de morir fue obsequiado con el título de dios. Se trata de Imhotep, un erudito que vivió en Egipto en los tiempos de la Dinastía III. Su conocimiento y obras, de temas muy variados, le concedieron una fama que duraría varios milenios.

Estatua de Imhotep sujetando un papiro. Fuente: LACMA
Estatua de Imhotep sujetando un papiro. Fuente: LACMA

Poco se sabe de la vida de Imhotep, y lo que sabemos suele proceder de relatos mitológicos elaborados muchos siglos después de su muerte. Vivió en el siglo XXVII a.C., aunque la fecha y lugar de su nacimiento y muerte son desconocidos. A pesar de ser ajeno a la familia real, logró ostentar varios cargos de poder durante el reinado del faraón Zoser, entre los que se encuentran Administrador de Palacio y Sumo Sacerdote de Heliópolis, además del título de chaty, el funcionario de más alto rango.

En el ámbito científico, Imhotep es considerado el primer arquitecto cuyo nombre nos ha llegado, así como uno de los primeros médicos de la Historia. Este título lo comparte con otros dos personajes de su misma época: Hesire, otro alto funcionario de Zoser que podría haber sido el primer dentista de la Historia (aunque esto es materia de debate), y Merit-Ptah, la primera mujer médico de la que se tiene noticia. Imhotep fue un polímata versado en astronomía, medicina y arquitectura, con amplios conocimientos de estas materias.

En el campo de la medicina, a Imhotep se le atribuyen varios tratados y escritos. A pesar de que la medicina de la época tenía un enfoque muy distinto al actual, con fuertes vínculos a la religión y a la magia, existe un tratado de medicina atribuido a Imhotep, llamado papiro Edwin Smith, caracterizado por describir hasta 48 casos clínicos aportando un enfoque racional, en los que se tratan diversas heridas y dolencias. Por desgracia, no existen copias originales del papiro, siendo la más reciente unos 1000 años posterior, la cual probablemente fue ampliada con aportes de médicos de otras épocas.

Papiro de Edwin Smith
Partes VI y VII del papiro de Edwin Smith. Fuente: Wikimedia Commons

La obra más conocida de Imhotep, sin embargo, sí se conserva a día de hoy: se trata de la pirámide escalonada del faraón Zoser, en Saqqara, la primera pirámide de Egipto. En la época en la que vivió el erudito se produjeron profundos cambios en el país del Nilo. El faraón Zoser, primer o segundo faraón de la Dinastía III, trasladó la capital del reino a Menfis (cerca del actual El Cairo) y expandió sus fronteras. También se produjeron cambios en la administración e incluso en la religión. Una de las primeras decisiones del farón fue construir su complejo funerario en Saqqara, la necrópolis de Menfis, a diferencia de los faraones anteriores. Aunque la forma inicial de la tumba era similar a las de sus predecesores (una mastaba, edificación de una planta), más tarde se decidió ampliar el monumento a un edificio de 4 plantas, y luego de 6. Había nacido la primera pirámide, e Imhotep fue su creador.

La construcción de la pirámide supuso un enorme reto, pues además de su característica forma esta fue la primera tumba en la que se empleaba piedra tallada en vez de ladrillo. A pesar de que la piedra ya había sido usada en construcción, nunca se había empleado en un edificio de tales dimensiones (la pirámide tiene 60m de altura, y una base de 140x118m). Debido a la falta de experiencia con la piedra en este tipo de construcciones, al principio los bloques que se trasladaban eran pequeños, pero a medida que la obra iba avanzando su tamaño fue aumentando, llegando hasta los 500kg. Además, dada la forma y tamaño de la construcción, el proyecto requería cálculos más precisos y alguien que los realizara, dando lugar al cargo de arquitecto, puesto que Imhotep desempeñó.

Complejo funerario del faraón Zoser en Saqqara, Egipto, con la pirámide escalonada.
Complejo funerario del faraón Zoser en Saqqara, Egipto, con la pirámide escalonada. Fuente: Wikimedia Commons

La pirámide estaba incluida dentro de un gran complejo funerario, del que Imhotep fue el maestro de obras. Éste estaba rodeado por una alta muralla y contenía varios patios y construcciones. En el complejo se documenta el primer uso de columnas de piedra para soportar un edificio, idea también atribuida a Imhotep. La construcción del complejo fue un éxito, y Zoser pudo ser enterrado allí tras su muerte.

Después de la tumba de Zoser, Imhotep se dedicó a la construcción de la pirámide de su sucesor, Sejemjet. Sin embargo, el faraón solo reinó durante 7 años, y su muerte prematura llevó al abandono del proyecto. Imhotep murió poco tiempo después, aunque la fecha exacta es desconocida. La localización de su tumba, diseñada por él mismo, ha sido siempre un misterio, y hasta ahora no ha sido encontrada, aunque se sospecha que está escondida en Saqqara.

La construcción del complejo de Zoser transformó profundamente la sociedad egipcia, debido a la necesidad de gestionar los ingentes recursos que precisaba el monumento. Esto llevó a la mejora del sistema de recaudación de impuestos y el administrativo, y al desarrollo de la escritura. De esta manera, Egipto pasó a ser una gran potencia de la época. La obra del arquitecto también sentó las bases para las futuras pirámides, que perfeccionaron el diseño y aumentaron su tamaño. El plan concebido y llevado a cabo por Imhotep contribuyó así al desarrollo de esta civilización.

Imágenes de dioses en el templo de Karnak. Imhotep, en su forma divina, aparece a la derecha.
Imágenes de dioses en el templo de Karnak. Imhotep, en su forma divina, aparece a la derecha. Fuente: Wikimedia Commons

La obra de Imhotep contribuyó a que su fama perdurara durante siglos, y esta crecía a medida que pasaba el tiempo. Más de mil años después de su muerte era conocido como el patrón de los escribas, y también se le consideraba como el fundador de la medicina egipcia. Durante el periodo ptolemaico fue elevado a rango de dios de la medicina y la curación, asociado al dios Tot por los egipcios y a Asclepio por los griegos. Así, el primer científico que conocemos no sólo cambió la sociedad de su tiempo, sino que fue recordado durante milenios, conservándose su nombre hasta nuestros días.

Fuentes: Egipto (National Geographic), Las matemáticas de los faraones (Ricardo Moreno)

Diego Ortega

Diego Ortega

Dirección en Empíricamente Cierto
Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".
Diego Ortega

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Estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Aficionado desde que tengo uso de razón al Mundo Natural y a las Ciencias que lo estudian, así como a la Historia y la Fotografía. "Las mejores soluciones se encuentran en la Naturaleza. Sólo tenemos que aprender de ella".

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  • Javier Arteagoitia

    Y no nos olvidemos de cuando consiguió el libro de los muertos, se lió con la mujer del faraón, lo mataron, luego volvió a la vida como una momia chachipoderosa y nos dio la turra durante dos películas 🙂

    Tontás aparte, me encanta conocer la historia real de nombres que han perdurado hasta nuestros días y que han pasado a la cultura popular.

    • Diego Ortega

      Gracias por tu comentario Javier, nos alegra que te haya gustado el artículo. Efectivamente, Imhotep era un tipo peligroso. Menos mal que Brendan Frasier y compañía le pararon los pies 😉

      • Javier Arteagoitia

        Ya, qué gente más malvada. Con lo bien que nos iría con una momia inmortal dirigiendo el mundo. Yo sería como el tío que se le ofrece nada más salir.

        La de cosas que podríamos aprender de aquellos eruditos y que nosotros ya hemos olvidado… y viceversa.